
Anna busca generar una conexión, una dialéctica de sensibilidades con el espectador, para que pueda llegar a sentir, percibir o conectar con lo ya realizado con el lienzo.
La talentosa pintora Anna Cooke expresó para MAXWELL: “Un motor importante es la exploración, sin tener miedo de buscar e incorporar nuevas ideas, firmas y experiencias en la lectura de la obra. Descubriendo y entendiendo es como incorporas”. A lo largo de su ascendente trayectoria, el arte se ha transformado en un vehículo para la sanidad mental, una cuestión espiritual. Para ella, una obra es una revelación, una confesión, una historia de vida que en ocasiones tampoco es como se idealiza.
Desde muy pequeña, Anna presentía que su manera creativa de comunicarse era a través de la plástica: dedicaba horas al dibujo y observaba los libros de arte que su madre le proporcionaba, siendo ella una sensible, intuitiva y gran impulsora, quien le aportó todo lo necesario a su hija para crecer y desarrollarse en varias disciplinas del arte. En la actualidad, a la par de su trabajo como creadora, Anna Cooke es docente en el INBA Guadalajara, imparte clases para niños con discapacidad y brinda clases particulares.
La artista jalisciense nos comparte que en su primera etapa como pintora hubo diversos elementos que conformaban su propuesta artística, como lo fueron la danza, la escultura y la cerámica, debido a que se conectan con uno mismo y todo lo que nos rodea. “Me parece importante mantenerse creativo cuando te expresas. Al final de cuentas, la propuesta artística va cambiando, enriqueciéndose y evolucionando. Todo en sí es una obra en proceso”.
Texto: Mayumy Salinas
Fotografía: David Piñón




